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Cuatro motociclistas venezolanos avanzan en su aventura Caracas – Alaska 2015

8 de julio de 2015


Cuatro motociclistas venezolanos avanzan en su aventura Caracas – Alaska 2015

Por: Armando Robledo

Fotografía: Tomada de @caracasalaska


Meses de preparación y planificación fueron necesarios para llegar al día en que cuatro motociclistas venezolanos pudieran recorrer los primeros metros de su aventura Caracas – Alaska 2015, una travesía que inició la mañana algo lluviosa del 4 de julio y que pretende llegar aproximadamente en dos meses a la ciudad de Fairbanks en Alaska, con el objetivo de ver y fotografiar auroras boreales, una meta que requiere devorarse más de 21 mil kilómetros de asfalto y atravesar las fronteras de 10 países de las tres Américas. Pensar en cruzar medio continente para presenciar uno de los espectáculos naturales más bellos del planeta, sin la seguridad de que sea posible y además hacerlo montados 12 horas diarias al menos en una motocicleta, ciertamente me hace pensar en que tal vez lo más importante no es llegar a su destino. Y me viene a la cabeza la mágica poesía del gran Fito Páez en su canción “Eso que llevas ahí” cuando inicia: “lo importante no es llegar, lo importante es el camino. Yo no busco la verdad, sólo se que hay un destino”. Y el destino de estos cuatro jinetes es disfrutar este viaje metro a metro y compartirlo con todos nosotros.


Manuel, Juan Andrés y Carlos Blanco, son padre e hijos quienes acompañados por Robert Gibson, también heredero de una tradición de fuego y motor de dos ruedas, iniciaron su recorrido desde la residencia Blanco en el Sur Este de Caracas, en medio de una muy íntima y emotiva despedida a la que fuimos muy amablemente invitados. Era evidente en los que se quedan la prematura nostalgia por el tiempo de la ausencia necesaria. El ajetreo de los últimos detalles, vestuario especial, ajuste de GPS, el corto pero eterno abrazo a la novia, a la madre, a la amiga. Esa última arepa en casa, que dará paso a una diversidad infinita de sabores y manjares de carretera. Luego el rugir de motores, la alineación para la foto y la partida. Así fue en esencia el inicio de esta gran aventura. Fue un privilegio ser parte de esa energía.


A pesar de haber sufrido un muy temprano contratiempo por un desperfecto en la base de la maleta de una de las motos, el equipo llegó a Barinas el mismo sábado en la noche. Al momento de esta actualización, damos cuenta ya de su paso por la frontera con el hermano país de Colombia, no sin antes haber sufrido un fuerte retraso por cuenta de los trámites de aduana requeridos para obtener la exportación temporal de las motos y poder así prever inconvenientes cuando las motos regresen a Venezuela. Esto es vital para que al reingresar no sean tratadas como mercancía y se deba pagar una fortuna en impuestos. Todos estos detalles fueron analizados en la etapa de planificación. De allí la importancia de esta preparación previa. Superados los escollos administrativos, en adelante todo ha sido pura aventura, deslizándose por las venas sinuosas de los andes colombianos, entre cambios de temperatura y de climatología. Eso sí, conservando la línea de carrera para permanecer juntos siempre y cuidarse entre sí. En una travesía tan larga los imprevistos son probables y por tanto la filosofía de este equipo es siempre tenerse en la visual y comunicados.


En las fotografías que compartimos se aprecian imágenes de la partida, así como paisajes del llano barines, la frontera con Colombia, las curvas en la carretera de Cúcuta a Pamplona y la panorámica de esa religiosa ciudad, desde la carretera. La mejor forma de seguir las actualizaciones de esta proeza es por medio de la cuenta en Instagram @caracasalaska y permanecer atentos a www.xtremevenezuela.com