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Experiencia Xtreme en Adícora. El paraíso del viento

27 de febrero del 2015


Experiencia Xtreme en Adícora. El paraíso del viento

Por: Armando Robledo

Fotografías: Kerly Araujo & Isaac Bencid


Nos levantamos muy temprano el día uno de nuestra expedición, con el objetivo claro de ir en busca de dos elementos maravillosos que la naturaleza ofrece para la práctica del Kitesurf y, por supuesto, el lugar para encontrarlos en Venezuela no puede ser otro que el paraíso del viento, la población de Adícora, ubicada en la península de Paraguaná, al norte de Venezuela. El otro regalo natural es el agua. Las fantásticas superficies marinas del Caribe. Así, con grandes expectativas y un equipo de 7 personas partiendo de Caracas, con el leve frío previo al amanecer,  inició este capítulo alucinante para escapar de la rutina.


En condiciones normales el recorrido desde la capital venezolana hasta Adícora dura en promedio 6 horas, un trayecto de 519 Kilómetros que a nuestro equipo le tomó algo más de 11 horas, pues realizamos varias paradas estratégicas para la toma de fotografías y secuencias de video. Todo esto para registrar de la mejor manera esta experiencia y llevárselas en diversidad formatos. Pasamos por Valencia tomando nota de los hitos geográficos en la ruta hacia Puerto Cabello, para alcanzar luego la capital de Falcón, Coro. No sin antes pasar de largo muy cerca de las espectaculares playas del Parque Nacional Morrocoy. Fue inevitable ir a posar las plantas en los enigmáticos médanos de Coro y al fin, cerca del ocaso nos instalamos en una de las acogedoras posadas de Adícora. Allí nos recibieron nuestros amigos locales, entre quienes se destaca el campeón nacional de categoría PRO en Kitesurf, Hernan Arends. Pura calidad humana, una recepción al mejor estilo de la gente Xtreme.


El día del desafío Xtreme Kitesurf tuvo una dosis de drama


El Kitesurf es un deporte de desplazamiento que consiste en deslizarse sobre la superficie del mar aprovechando la tracción ejercida por una vela o cometa de tracción, energizada por el viento. La vela está conectada por varias líneas muy resistentes a una barra y esta a su vez a un arnés que viste el deportista, quien desarrolla una coreografía armónica sobre una tabla similar a las de Surf, pero especialmente diseñada para Kitesurf. En Adícora, este pedazo mágico de Venezuela, las condiciones meteorológicas son internacionalmente reconocidas para la práctica de este deporte.


Nuestro día dos del viaje inició antes del alba, esperando la salida del sol, allá donde el horizonte parte la pintura planetaria. Sentados sobre la arena blanca Mariana Aguirrezabal, María Pía Di Fiore, Óscar Hurtado, Hernán Arends y Jonathan Matalón empezaron a cruzar miradas inquietas mientras todo el equipo de producción se abocaba a capturar la magia del amanecer. Aquellas miradas empezaron a convertirse en evidentes muestras de frustración. Algo pasaba. Una amenaza inadvertida para quienes no dominan la disciplina. Y ya cuando la curiosidad periodística me quemaba los labios, no tuve más remedio que preguntar, sin temor de parecer ignorante. Ya había amanecido hacía bastante, pero las tablas seguían varadas en la playa, los deportistas algunos ensimismados, como en cierto trance y otros conversando preocupados, revelaron el misterio de la mañana. “No podemos navegar. No hay viento”.


El drama del elemento ausente


El viento es el principal invitado al desafío Xtreme Kitesurf. Y lamentablemente, en el paraíso del viento, hoy éste brillaba por su ausencia. Transcurrió toda la mañana en una playa que aunque hermosa nos castigaba con palmeras inmóviles, cuando el deseo general era el de escuchar el peine de las ráfagas entre sus hojas y disfrutar con su danza de vaivén al capricho del amado viento. Desayunamos, nos hidratamos, grabamos secuencias de video, nos fotografiamos, pues ante el mandato de la madre naturaleza, somos los seres humanos sólo eso: objetos intrascendentes de sus avatares. Sólo rayando el medio día, con el sol en el cenit matemático, se produjo el cambio deseado. Llegó el poderoso viento.


La euforia se apoderó de nuestro equipo, pues las condiciones pasaron de adversas a óptimas en un instante. Parece que el viento venía retrasado de otra cita, pero llegó para quedarse y nos ofreció una tarde espectacular de tracción. Durante toda el resto del día los integrantes del equipo deportivo nos regalaron una alucinante demostración de técnica, de destreza y de precisión. El mejor en la modalidad Freestyle, es decir de realización de trucos y saltos, es sin duda Óscar “Tibis” Hurtado. Las Chicas no se quedan atrás pues su nivel es avanzado y mejoran permanentemente. Además que honestamente, lucen increíbles montadas en una tabla disfrutando de ese ambiente.


Hay viento favorable. Condición óptima para el Reto Xtreme


Dadas las inmejorables condiciones de viento, fue propicio el planteamiento del Reto Xtreme. La prueba consistió en navegar partiendo de Adícora en una travesía de 42 Kilómetros. Los Kiters se lanzaron emocionados a la mar y luego de más de dos horas los vimos aparecer en la Playa Mata Gorda, una alfombra de arena tostada por el sol. Un descanso de 10 minutos y continuaron con la travesía hasta llegar un par de horas después al Cabo San Román, el punto más septentrional de Venezuela. No había posibilidad de descansar en este punto, ya que en el Cabo no hay playa. Así que el equipo Xtreme debía seguir adelante hasta llegar al Médano Blanco. En este lugar se completó el recorrido con una celebración bastante original. En el Médano Blanco encontramos un escenario inspirador para intentar algo inédito. Ya existe el Sandboarding, una disciplina que simula al Surfing, pero sobre las dunas. Así que ¿por qué no probar una combinación de los dos deportes? Aún con suficiente energía, los kiters Xtreme emocionados unieron sus cometas a las tablas de sandboarding y navegaron sobre la arena del Médano. Algo inusual, divertido, innovador, o sea muy Xtreme. Con el reto cumplido y la satisfacción de un día espectacular haciendo lo que se ama, en el país más maravilloso del mundo, volvimos a recibir al ocaso y disfrutamos entre amigos una noche apacible y bella en Adícora. El paraíso del viento.